Clusters: política pública de desarrollo productivo y reconfiguración territorial “Nuez Pecán” y “Lechero Regional” en perspectiva comparada (2003-2015)

Director: Víctor Ramiro Fernández
CAID 2016. Universidad Nacional del Litoral
Fecha de inicio y fecha de finalización: 2017 a 2019

Resumen

Hacia fines de los ’80 y principio de los ’90 tomaron relevancia numerosas contribuciones teóricas institucionalista-regionalista en el campo de la geografía económica que coincidían en proponer alternativas al enfoque del desarrollo “desde arriba” (top down) dominante en las décadas precedentes. Estas contribuciones postularon formas de desarrollo “desde abajo” (bottom up) a través de conceptos tales como distritos industriales (Bagnasco, 1977; Brusco, 1982; Becattini, 1992), regiones aprendientes (Florida, 1995), medios innovadores (Aydalot, 1986; Maillat, 1995; Camagni, 1991), sistemas regionales de innovación (Cooke y Morgan, 1998), clusters (Porter, 1990). El denominador común de todos ellos es la homogeneidad de valores e ideas al interior del territorio, la ósmosis entre el conjunto de empresas y la población, la especialización productiva y la cooperación y confianza existente entre los actores locales. De esta manera, la producción académica asociada al denominado Nuevo Regionalismo (Keating, 1998), presenta a las ciudades y regiones como escenarios idóneos desde los cuales generar dinámicas de desarrollo basadas en las características específicas asumidas por estos espacios, es decir, una conducta asociativa, cooperativa e innovadora en la que predomine lo colectivo y lo común sobre la competencia.

El enfoque de cluster (CL) ha tenido una particular difusión entre los conceptos presentes en esta discusión teórica. Centrado en la perspectiva de business de la escuela de Harvard de la que participa Michael Porter (1990; 1998; 2003), la idea de CL remite a una concentración geográfica de empresas interconectadas e instituciones asociadas (universidades, asociaciones comerciales, etc.) que se desempeñan en un sector económico particular.

Diversas han sido las críticas que este enfoque ha recibido, tanto por su concepción teórica como por sus mecanismos de implementación. Entre ellas es posible destacar las que advierten sobre la vaguedad del concepto, sobre la necesidad de una mayor cautela en su uso de acuerdo a cada contexto político específico y sobre la dificultad para identificar los límites industriales y geográficos de los CL (Martin y Sunley, 2003). En tanto, en esta misma línea, otros autores han detectado algunas “fallas de origen” vinculadas a las dificultades que estas políticas constituidas en el “centro” han tenido a partir de su implantación en el escenario latinoamericano (Fernández et al., 2008b).

Algunas de estas fallas recuperan críticas precedentes tales como aquellas que insisten en la predominancia de conceptos borrosos y, en consecuencia, el escaso rigor al momento de operacionalizar y desarrollar abordajes empíricos consistentes (Markusen, 1999). También se retoman las críticas sobre la representación general de los CL como comunidades autosuficientes y armónicas, donde no existe posibilidad de conflicto o tensión. A su vez, otra falla radica en que los análisis de CL se centran, en su mayoría, en un examen del interior de los mismos, sin considerar las articulaciones, condicionamientos e impactos derivados de las dinámicas multiescalares. A ello se suma el descuido de los vínculos entre los CL y la forma en la cual pueden impactar sobre el desarrollo socioeconómico del ámbito en el cual se desenvuelven, obstruyendo, de esta forma, una visión holística/integral del desarrollo.

Así planteado, el enfoque desatiende las heterogeneidades y las asimetrías regionales, omitiendo los comportamientos selectivos en las prácticas que se buscan promover: la cooperación (Schmitz, 2000), la circulación de conocimiento (Giuliani y Bell, 2005) y la vinculación mutua entre los actores regionales (Morrison y Rabelotti, 2009). Tampoco concede adecuada atención al rol de la institucionalidad de los Estados provinciales y los Estados locales y sus capacidades internas e infraestructurales (Fernández y Vigil, 2010) con las que apuntalar procesos de clusterización.

En función de lo expuesto, el presente proyecto propone una visión crítica de los CL como política pública, considerando, por un lado, la génesis e implementación de una política CL particular -que ha tenido dos etapas: la primera impulsada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCYT) a partir de 2006 y la segunda llevada adelante por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGYP) a partir del 2009- y, por otro, la forma en la que se abordaron a través de ella las heterogeneidades presentes en las aglomeraciones productivas que pretenden promoverse.

De igual manera, el proyecto también procura considerar cuál ha sido la territorialización efectiva de esta política, es decir analizar posibles redefiniciones de los “espacios receptores” a partir de las lógicas/dinámicas de poder que se entretejen en función de estas propuestas originadas “desde arriba” pero en cuyo origen ya se encuentra explícita la intención de que las mismas sean apropiadas por parte de los actores locales y regionales. Sin embargo, esto va más allá, involucrando agentes pertenecientes a otras instancias que contribuyen a complejizar el escenario inicial tanto por las características individuales de cada uno de ellos como por las particularidades que asumen las acciones conjuntas y redes que se establecen entre los mismos, condicionando fuertemente la capacidad de dichos espacios al momento de desarrollarlos o fortalecerlos como CL.

El proyecto propone abordar lo anterior comparando dos casos particulares -el CL agroindustrial de la “Nuez Pecán” en Entre Ríos y el CL agroindustrial “Lechero Regional” en Santa Fe y Santiago del Estero- bajo la hipótesis de que el desarrollo productivo y la reconfiguración territorial promovida por la política pública de CL agroindustriales impulsada por el Estado nacional habría adoptado diferentes manifestaciones según los particulares atributos de la institucionalidad estatal de cada provincia involucrada.

Integrantes

Grupo Responsable

  • Carina Davies
  • Martín Seval

Grupo Colaborador

  • Cristhian Seiler
  • Martín Carné